Cannabis Magazine 200

narimbur (depositphotos)

podría tener importancia en un sistema de defensas dete- rioradas como el de las personas infectadas por el VIH. Sin embargo, no existen evidencias de que este efecto su- ponga ningún peligro en la práctica para los infectados y no existen estudios que hayanmostrado un empeoramiento o afectación de las defensas del organismo en los pacientes infectados por VIH que utilizan cannabis. En un ensayo clínico diseñado específicamente para dilucidar esta cues- tión, se administró cannabis fumado, dronabinol y placebo a un grupo de 62 pacientes infectados por el VIH y en tra-

asociaciones de enfermos, la percepción ciudadana de que “el Gobierno no estaba haciendo nada” y, esta vez sí, el apoyo de los científicos y médicos que atendían a estos pacientes fueron elementos fundamentales para esta sor- prendente decisión. En realidad, la guerra contra las drogas en la era Reagan está plagada de contradicciones inexplicables. Mientras con una mano encarcelaba masi- vamente a usuarios de cocaína (imponiendo mayores penas a los delitos relacionados con el crack , mayoritario entre afroamericanos de bajo nivel socioeconómico), con

“ L A SOCIEDAD TARDÓ MUCHO EN REACCIONAR ANTE LA TERRIBLE PANDEMIA

tamiento, sin encontrar diferencias estadísticamente significativas en los linfocitos de la sangre o en la carga viral. Estudios in vitro señalan que el sarcoma de Kaposi (un tipo de tumor cutáneo frecuente en estadios de SIDA

la otra trapicheaba facilitando la entrada de cocaína desde Centro- américa a su país para financiar las guerrillas locales, hecho histó- ricamente demostrado. Pero volvamos al tema que nos ocupa. Los primeros estudios que

avanzados) podría estimularse en presencia de bajas con- centraciones de THC. Sin embargo, estos datos no se han verificado en humanos y no existen evidencias de que este riesgo teórico tenga repercusiones clínicas reales. Así, la irrupción de la epidemia del VIH-SIDA dio lugar a un inesperado impulso al uso terapéutico del can- nabis. Pero las aplicaciones de la planta en esta enfermedad se han demostrado mucho más amplias, tema al que de- dicaremos la última parte de esta serie de artículos. “

demostraron la utilidad del cannabis (incluyendo cigarrillos de marihuana fumados) en los síntomas del VIH-SIDA no tardaron en aparecer. Pero un inconveniente a consi- derar, al menos desde el punto de vista teórico, es la posible repercusión del uso de cannabis sobre el sistema inmunológico. A través de los receptores CB-2, muy ex- presados en células y órganos del sistema inmunológico, los cannabinoides tienen un efecto inmunomodulador. El efecto es, en general, de tipo inmunosupresor, lo que

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